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Las Muertas de Ronquillo, aclaraciones del crítico

Las críticas libro Las muertas de Juárez, de Víctor Ronquillo, causaron una serie de reacciones por parte de editorial Planeta y del propio Ronquillo, descalificando los cuestionamientos de falta de ética, escaso profesionalismo, plagio y falta de rigor profesional que el crítico literario José Manuel García-García y otros periodistas realizaron al libro. La siguiente es la respuesta de García-García.

1.- Publiqué mi crítica literaria a Las Muertas de Víctor Ronquillo en El Diario de Juárez, el 12 de septiembre de 1999. [Puede consultarse aquí: Las muertas de Juárez, de Víctor Ronquillo: el morbo de la razón cínica]. Y lo envié por correo electrónico a varios periódicos y revistas del DF (desde que se inventó el fax y el correo electrónico, me dice Fray Gavilán Palomares, los pobres provincianos ya no tenemos que viajar en pollero para arrimar nuestros bodrios a la capital). Mi artículo apareció en diario Reforma hasta el 24 de octubre. En Proceso el periodista Gerardo Albarrán me dijo que querían un resumen de mi texto. Opté por entrevistar a varias de las autoras de El Silencio que la voz de todas quiebra; consideré que al igual que Víctor Ronquillo (ver Proceso, 21-VIII-99), ellas deberían tener la oportunidad de ser escuchadas, dar su punto de vista (creo que en algunos países civilizados a esta práctica le llaman «libertad de expresión»). Total, mi artículo apareció en Proceso el 17 de octubre de 1999. Y esta es toda la historia de la infame campaña de desprestigio contra Las Muertas de Ronquillo y su Editorial Planeta: ¡un artículo que corrió la suerte de ser publicado en dos periódicos y una revista!

2.- Ante esta monstruosidad, la planetaria Editorial Planeta se lanzó a una inteligentísima campaña publicitaria (a cargo de Jesús Anaya): primero sacó el 27 de octubre, un desplegado publicitario donde decía de Las Muertas: «Este impactante [sic con música de Duro y Directo] libro documenta la incompentencia y el encubrimiento oficiales. Dos meses después de la publicación de esta obra, la única respuesta ha sido una cobarde campaña que difama y calumnia a su autor». El 28 de octubre, ocurre la consabida rueda de prensa de Planeta & Ronquillo. El tono era de desplegado publicitario: somos víctimas de una campaña de difamación. Help. El 29 de octubre de 1999 aparece en todos los diarios del país un boletín de prensa (Notimex) de Planeta; y además, en la Crónica, Reforma y El Universal, se publican sendos artículos para defenderse de mi pavorosa campaña. El 31 de octubre, Ronquillo publica en Reforma su respuesta a mi artículo. Y ese mismo día, son entrevistados Anaya y Ronquillo en Proceso (numero 1200). Y esta es toda la historia de la inteligente campaña de (auto) desprestigio a Las Muertas de Ronquillo & a su Editorial Planeta.

3.- El Questoescribe.- Soy juarense, académico y crítico literario. Practico la sátira y el análisis textual; Soy SCI Positivo (Síndrome de Compulsión Irónica), y en mis ratos de ocio me gusta que la Editorial Planeta se aproveche de mí para hacer duras, parejas y tupidas campañas publicitarias. También me interesa la cultura de Cd. Juárez, de hecho, estoy por terminar un libro titulado Inventarios: historia de la cultura fronteriza (si a la editorial Planeta le interesa este proyecto, favor de hacérmelo saber vía Internet). Y bueno, ocurre que un aspecto de la historia de mi ciudad es la violencia hacia las mujeres, o lo que Julia Monárrez Fragoso llama «a cultura del feminicidio juarense». Como soy (aburridamente) académico, me dedico a investigar bibliografías temáticas; y acerca de «las muertas», hay mucha información. Por ejemplo, el 23 de agosto de 1999, publiqué para la revista Semanario, un extenso artículo titulado: «Inventarios: Los crímenes de mujeres en Juárez y la literatura». Hablé de todas las publicaciones acerca de ese tema. Por cierto, recomiendo dos fuentes que pueden informar con precisión profesional acerca de los crímenes de mujeres en Cd. Juárez. El primero es el sitio de «Sagrario Consortium», localizado en Internet en: http:/www.aztlan.net parasagrario/victims2.htm. y el segundo es el de El Diario: http://vrww.diario.com.mx. En ambos sites, está la información más relevante acerca de los crímenes de mujeres en Cd. Juárez: usted puede en un par de horas armar su propio archivo. En mi inventario, incluí todas las fuentes oficiales y no-oficiales, así como los artículos publicados en México y Estados Unidos. También, hablé de algunos video-clips y teleprogramas. En cuanto a libros, hablé de los que conocía hasta el momento: del manuscrito El silencio que la voz de todas quiebra dije que era un texto que combinaba literatura e investigación de campo; academia rigurosa y recreación literaria. Dije que contenía 7 relatos de biografía ficcionalizada de 7 de las víctimas, y además tenía estadísticas, mapas, cronologías y ensayos temáticos. Todavía no conocía Las muertas de Cd. Juárez de Víctor Ronquillo, ni Las muertas de Cd. Juárez: el caso de Elizabeth Castro García y Abdul Latif Sharif de Gregorio Ortega (Editorial Fontamara, 1999). Tampoco incluí la novela Mujer alabastrina (Ichicult, 1998) de Víctor Bartoli. Escribo todo esto para informarle a los interesados que Ronquillo no le descubrió el hilo negro a los juarenses. Y que mi labor ha sido de información precisa a las y los interesados. Por cierto, hace unas semanas participé en la Conferencia «Sepultadas en la Frontera» en New Mexico State University (2-X-99) en este evento estuvieron las siete autoras de El Silencio que la voz de todas quiebra, y asistieron también periodistas, activistas de organismos no oficiales e investigadoras tanto de Estados Unidos como de México, estuvieron, incluso, representantes de la Subprocuraduría General del Estado de Chihuahua y Cd. Juárez. ¿Es una crueldad anotar que el libro de «gran impacto» de Ronquillo, no fue mencionado, ni para bien, ni para mal, en esta conferencia? De cualquier forma, estoy por publicar la relatoría del evento, esté usted muy pendiente.

4. J.M. García, Fantomas y las transaccionales.- El argumento más utilizado en la Campaña de Re-fama-ción de Ronquillo & Anaya, es que pertenezco a Algo Secreto que quiere acallar la Voz de la Denuncia. Soy (quién lo dijera) una «Cortina de Humo en la realidad actual de Cd. Juárez», mi Oscuro Objetivo es «distraer la atención pública de la gran cantidad de asesinatos en Cd. Juárez». Soy el beneficiario «de las autoridades encargadas de la ley y la seguridad que quieren darle carpetazo al asunto de las muertas» (Notimex, 28 de octubre). Lo más grave es que «la víspera de la publicación del libelo, murieron otras dos mujeres; a la gente de Juárez parece preocuparle más algunas cabezas de prensa y de suplementos culturales, que la violencia que ha impuesto la ley del Narco en aquella ciudad», dice la Megacampaña Planeta (Crónica 29 de octubre 1999). Ah, desinformados: no son dos las muertas; suman de junio a la fecha 11 mujeres asesinadas en Cd. Juárez, todas por diversas causas y razones. La información está en Diario Digital y en el Correo Electrónico Casa Amiga. Oficialmente, existen de 1993 a la fecha: 196 mujeres asesinadas; 57 por «homicidio sexual» (El Diario Digital 26-X-99). La información no-oficial, por contraste, señala que de las 196 muertas, hubo 87 «feminicidios sexuales» (Julia Monárrez 2-X-99). ¿Por qué Ronquillo no se informa bien para informar mejor? Y demuestra que en verdad usted sí es la Voz de la Denuncia.

5. El pornógrafo del feminicidio.- El reportero Antonio Beltrán pregunta a Ronquillo: «¿qué hay del gusto «pornoasesino» en su estilo literario»? Ronquillo responde: «No hago concesiones a la realidad; después de la investigación viene el tramado literario. Creo que para que la denuncia sea eficaz, tiene que llegar al corazón, y eso sólo se logra con la emoción a través de construcción de atmósferas» (Reforma, 29 de octubre). Yo en cambio, creo que para hacer un reportaje periodístico, hay que saber de lo que se habla, y cómo hablar de ese tema, y saber también, mantener un delicado equilibrio entre la realidad y su representación literaria, entre la realidad y la verosimilitud. Ronquillo pierde ese equilibrio y su prosa se convierte en un despliegue de descripciones grotescas y pornosádicas. Entiendo que el tema es difícil, de allí la necesidad de cierto virtuosismo literario. ¿Qué le falla a Ronquillo? Su formación profesional; no puede dejar de mirar su entorno como escritor de Nota Roja, es su naturaleza literaria, su forma de entender y apreciar el mundo. Así, Cd. Juárez es la preconcebida «ciudad dominada por la violencia narca», «es la estación del infierno» (ver en Las muertas, páginas 18, 55, y «Posdata»). Y a partir de este marco arquetipal, tendremos la narración de una ciudad literalmente Gótica, y decadente; las imágenes dominantes serán grotescas. Así, leernos las macabras descripciones de levantamientos de 18 cadáveres (capítulos 1,2,3, 7). Y las narraciones pornosádicas o Snuff de los capítulos 5, 6, y 11. Y las 50 páginas de entrevistas a los malvados, pero seductores Sharif & el Diablo (capítulos 4, 5 y 10). Y el «profundo», pero fallido capítulo 9 que quiere ser muy X-Files. Y la historia del narcotráfico en Cd. Juárez resumida en cuatro breves, pero imprecisas páginas (capítulo 8). Después de leer Las muertas, uno debe estar convencido de que los habitantes de Juárez llevan una Doble Vida, (de día juarenses, y de noche narcos). Y es que Cd. Juárez es para Ronquillo, la ciudad del Mal, el destino manifiesto de los narcos y/o la casa del horror gótico; ni modo juarenses, ya nos llevó el determinismo de Nota Roja de Impacto. Por mi parte, creo que Ronquillo no tiene la sensibilidad (ni el entrenamiento) para entender que en Juárez, los crímenes contra las mujeres son reflejo de un ambiente psicocultural misógino. El feminicidio, según la definición clásica de Jill Radford, y Diana E. H. Rusell, es el asesinato misógino de mujeres, cometido por hombres, y en forma de violencia sexual (Esther Chávez 2-X-99); es la misma violencia pornosexual que usted, Víctor Ronquillo, gusta describir en su libro.

6. Hay agradecidos que no dan crédito.- La reportera Sandra Licona le pregunta a Ronquillo por qué no da crédito a las y los investigadores de provincia. Ronquillo responde: «recurrí a muchas fuentes como a las notas de varios colegas reporteros, a quienes doy el crédito correspondiente en las primeras páginas del libro»: (La Crónica 29-X-99). Efectivamente, en las primeras páginas está un agradecimiento gremial, y una mención breve a los periodistas juarenses: «Tras estas páginas se encuentra el reconocimiento a muchos colegas reporteros, quienes no han permitido que la historia de Las muertas de Juárez [sic] quede en el olvido». Ronquillo cumple con el protocolo de la cortesía y la amistad, y eso es bueno. Pero también creo que él confunde voluntariamente la palabra «crédito». Yo digo que en su libro no le da crédito a cada uno de los reportajes (o como él los llama «los recortes de periódico»). Cada «recorte» fue escrito por un periodista, fue publicado en cierto diario y en cierta fecha, y es un trabajo profesional. Usted, señor Ronquillo sólo le da crédito a dos reporteros de provincia, a Martín Orquiz y a Sergio Melgar. ¿En qué páginas de su libro aparecen los nombres de José Pérez Espino y tantos otros y otras periodistas de El Diario y el Norte? Si usted compró periódicos, cortó la notas o las copió de Internet, y luego las usó para su libro, debe darles crédito a esas investigadoras o investigadores que firmaron los «recortes». ¿Por qué debe dar crédito de autoría a sus colegas? Porque ellos no son «un recorte de periódico», son personas que han investigado antes que usted, lo que usted dice haber investigado. Una cosa es usar los «recortes de periódico» (que en un reportaje son elementos de Segunda Mano); y otra es investigar directamente los hechos. Usted usa «los recortes de periódico» para asegurarnos que hizo lo segundo, y ése es el «corazón» del asunto. Cuando digo «dar crédito», no me refiero a ser cortés y dar las gracias; estoy hablando de una obligación ética y legal. Si usted no le da crédito a nadie, entonces es una apropiación de una investigación ajena ¿Qué parte de mi argumento no entiende?

7. «Sólo me faltó entrevistar a las muertas» o Los enredos de Ronquillo. Las contradicciones públicas de Ronquillo crecen en proporción directa a las entrevistas y respuestas que ha dado. Por razones de espacio (y tedio) sólo daré el siguiente ejemplo: en la campaña de promoción de Las Muertas, Ronquillo tuvo la osadía de declarar que entrevistó en Cd. Juárez «familia por familia» de las muertas. Y que documentó 187 casos (Proceso 21-VIII-99). Yo le señalé que eso no podía ser cierto; que en su libro había apenas 47 casos, y que 18 de ellos eran descripciones de «levantamiento de cadáveres» de informes policiacos (Proceso 17-X-99). En el Proceso más reciente (31-X-99), Ronquillo dice que, «es obvio no que entrevisté a 187 familias, [que] hablé con algunas de ellas [… y que] mi libro no trata de los 187 casos, [pues] sólo manejo los que tienen vinculaciones y elementos para sostener la hipótesis de que hubo tres tipos distintos de asesinos seriales». Bueno, tenemos una contradicción menos… ¿dijo usted «tres tipos distintos de asesinos»? En el libro Las muertas, usted, señor Ronquillo, habla de «cuatro distintos homicidas»: el que muerde el pezón izquierdo a las víctimas, el «asesino de púberes», el que mata a las mujeres que lucen «dientes de platino» [sic], y el estrangulador que mete a sus víctimas debajo de la cama (las Muertas 187-188). ¿Puede apreciar ahora la razón de mi reseña negativa? ¿Además, no recuerda que usted mismo, señor Ronquillo, incluyó en su libro tres tipos más de asesinos: los policías celosos, los brutales ruteritos, y los francotiradores de prostitutas? Disculpe el sarcasmo (ya sabe usted, cosa del SCI). ¿Estos desatinos no entran en la categoría de «errores» e «imprecisiones»? Su ceguera textual debería ser motivo de preocupación (y no de enojo), la empresa está gastando un dineral en su campaña y usted no hace bien su tarea.

8. Los archivos de Ronquillo.- ¡Que bien que tiene un archivo¡. Eso significa que recortó bastantes periódicos; pero no demuestran una investigación en sitio; créame, yo tengo una copia de la Revista Internacional (publicada en Cd. Juárez el primero de enero de 1887), pero ello no prueba mi longevidad. Es importante el tamaño del archivo, y también es el saberlo utilizar (chiste machista para estar a tono); por otra parte, y teniendo en mente que usted puso su archivo «a disposición del público» (Proceso (31-X-99), propongo que públicamente sea revisado por un par de periodistas. Yo propongo a José Pérez Espino, y usted agregue un segundo.

Y propongo además, hacer una clara separación entre: A) la Información directamente relacionada con Cd. Juárez (excluyendo a las otras ciudades fronterizas). B) La información directamente relacionada con las muertas; y C) La información directamente relacionada con el narcotráfico. Esto para dar una idea del contenido que usted exhibió en la conferencia de prensa del 28 de octubre. Y ya que estamos en esto, que tal un foro público donde usted tenga un debate abierto conmigo, (¡si viene a Juárez se ahorra el costo de mi boleto al DF!).

9. La pérdida y la recuperación de la Fama.- El boom de artículos, declaraciones, boletines y ruedas de prensa de Planeta & Ronquillo ocurrió del 27 al 31 de octubre de 1999, y se convirtió de pronto en una Cruzada de Re-fama-ción. En la agenda de Anaya y Ronquillo, no había deseos de debatir, sino de afirmar un estilo de afirmación: somos intocables, infalibles, incriticables. Mi reseña se convirtió en «libelo» (una palabra que utilizada por Ronquillo huele a nota roja; pero además, no es «libelo» a lo pelón, sino un «triste libelo», insoportable ofensa para un humorólogo como yo). Y así, de la noche a la mañana, la frágil fama de Ronquillo se vino por los suelos; pero ya ven, resulté más fama-ista que Andy Warhol, e involuntariamente le di publicidad a Las Muertas (si hablo ganan fama; si me callo, ya ganaron); la Editorial Planeta inauguró en México una peligrosa estrategia para mantener a raya a los críticos literarios: si consideramos que tu reseña es negativa, le llamaremos «di-famación» (con las consecuentes ruedas de prensa, artículos y amenazas legales). ¡Sólo esto nos falta en el mexiquito del segundo milenio: un terrorismo cultural de los Monopolios del libro! Las muertas pertenece al escrutinio del público lector. Y yo como crítico profesional doy mi opinión; tengo pleno derecho a escribir, hablar o comentar acerca de cualquier obra publicada. Y si el autor y/o la empresa tienen fobia a la crítica, es mejor que no la den al público. En este caso, aconsejo una edición sólo Paloscuates. El que publica se expone a ser criticado. De hecho, la crítica es el proceso natural de la evolución de las ideas y de las obras culturales. Y si Editorial Planeta va a responder con ruedas de prensa cada vez que aparezca una reseña negativa, o va a emprender una astuta campaña comercial, debe pensar en que sólo está exhibiendo una imagen pinochetera de prepotencia ante las comunidades intelectuales internacionales (you know, el Internet hace cada vez más chico el planeta).

10. Si la Editorial Planeta me pagara una rueda de prensa, yo la haría en términos de preguntas «molestas», pero certeras, e invitaría a periodistas muditos a que escucharan mi monólogo punitivo: A ver, señor Ronquillo: ¿A cuántas familias y madres de familia entrevistó? ¿Cuáles son sus nombres ¿Para qué publicar un libro que se solaza en el placer del crimen? ¿Por qué usted dice que el placer sexual del criminal: «cala hondo, provoca sudores, una intensa alegría. Ese placer calienta el alma y el cuerpo. A este Placer, el de los otros, el de los que se atreven a ir lejos, hay que devorarlo y luego del éxtasis recordarlo, hablar de él, escribir sobre él, dormirse con él, soñarlo una y otra vez (página 82)? ¿Es verdad que usted investigó «el origen, la vida, el pasado, el presente y los sueños de cada una de las mujeres violadas y masacradas» Proceso 21-899)? ¿Qué cálculo de probabilidad debo usar para convencerme de que usted solito consultó la bibliografía de más de cien criminólogos norteamericanos, que llegó a seleccionar (para su capítulo 9) sólo a tres: Holmes, De Burger y Stephen Giannangelo; y además, que de estos autores, seleccionó los mismos libros, y las mismas páginas que fueron utilizadas previamente por las autoras de El silencio que la voz de todas quiebra? ¿Coincidencia? ¿Sincronía Jungiana? ¿Transcripción parafrasística de un «recorte» fotocopiado?

A dos de noviembre de 1999

* El título original de este artículo era «De cómo llegó mi crítica literaria al DF y otras historias dignas de ser contadas». Se editó por cuestiones de espacio.

(Texto publicado en Diario de Juárez el 7 de noviembre de 2009).

La crítica al libro puede consultarse aquí:

Las muertas de Juárez, de Víctor Ronquillo: el morbo de la razón cínica

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