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La breve pero imprecisa historia del Taller del INBA en Ciudad Juárez (1980-2004)

“Ciudad de cierto, río” representa la primera antología del taller literario INBA/ICHICULT en Ciudad Juárez, compilada por su actual coordinador José Manuel García-García, quien reúne textos de 24 autores de prosa y poesía. Este ensayo es el prólogo del libro, en el que el autor hace un repaso de las distintas promociones de escritores que han pasado por el taller desde sus inicios en 1980.

Por José Manuel García-García

La madre de todos los talleres (1974-1980)

En 1996, Francisco José Amparán publicó un artículo en Fronteras (número 3), “Escritores norteños Generación Pre-68”. En este artículo, Amparán ofrecía un trazo histórico general de los talleres literarios norteños, trazo que se basó, a su vez, en el texto de Alejandro García Ortega, “Hacia una madurez de la literatura mexicana en provincia: De los talleres literarios a la labor editorial en el centro y norte de México (1974-1988): Una primera perspectiva” (tesis para la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato, 1988).

Nos informaba Francisco José Amparán que el Taller Literario, como fenómeno cultural, nació en 1974, con el primer Taller Literario de San Luis Potosí (y que a veces sesionaba en Aguascalientes). En este Taller se formaron los que “iban a constituir la columna vertebral del sistema de Talleres Literarios”. Este experimento fue apoyado por el Departamento de Promoción Cultural del INBA, y era coordinado por el escritor ecuatoriano Miguel Donoso Pareja. De pronto, los jóvenes escritores de aquella época reunidos bajo dirección de Donoso, pudieron desarrollar “una actitud crítica a la obra de otros, y autocrítica a la propia”.

Dos años después, en 1976, la primera promoción “ya estaba madura” (el tiempo de maduración de un taller es de “tres años”; los integrantes de esa “primera promoción” “se desparramaron por diversos lugares de la provincia mexicana, especialmente en el Norte”. Sigo citando: “En ese año, José de Jesús Sampedro empieza a coordinar el Taller Literario de La Laguna, en las Casas de la Cultura de Torreón y Gómez Palacio. El Taller de la Laguna se dividirá en taller de poesía (al mando del mismo Sampedro) y en taller de prosa (coordinado por David Ojeda y luego por Alberto Huerta). Surgen los talleres en León, Celaya, San Miguel de Allende, Tampico, Saltillo, Monterrey, Ciudad Juárez [en 1980], Culiacán, Villahermosa y Puebla, coordinados por Armando Adame, Alberto Enríquez, Fernando Nieto Cadena, Ignacio Betancourt, Bernardo Ruiz y Daniel Sada entre otros”. En general, esta “primera promoción” creó una “segunda promoción” que pasará a ser el núcleo principal de las actividades culturales de toda una época (la que actualmente estamos viviendo). 

¿Cuáles son las características de un Taller Literario? Amparán responde: “va a someter a sus miembros a una disciplina de trabajo rigurosa (o no tanto; había algunos coordinadores muy pasalones); va a abrir nuevas perspectivas literarias a personas con muy poco background de lectura; implicará en muchos casos, el tomar una postura ante la literatura y la vida, política, social, existencialmente; va a permitir el contacto con otros dedicados a lo mismo, vía intercambios, encuentros y ciclos de lectura; serán promotores fundamentales para el surgimiento de numerosas revistas, la mayoría de efímera vida; se convertirán en vehículos de publicación”, “sembrarán la semilla que luego, en los ochenta, dará un fruto que, en algunos casos, está ya cuajado: premios, publicaciones…”. La verdad es que “muchos poetastros [de la generación anterior] se vieron sometidos a una crítica implacable”, fueron tachados de “cursis, anacrónicos y babosos”. 

Al principio, los talleres serán duramente criticados, en Ciudad Juárez, los escritores antitalleristas locales le dirán al maestro Ojeda que los miembros del Taller son vulgares porque pertenecen a un nivel social bajo (es decir, no son “educados”, “formales”, y de “familias reconocidas” ¿qué se puede esperar de ellos?)

Por su parte, Amparán señala que la crítica antitaller fue un fenómeno generalizado: “el establishment va a atacar a los talleristas de greñudos, mariguanos y homosexuales”, “irrespetuosos hacia la decencia, las buenas costumbres y Amado Nervo”. También se acusará al Taller de “no ser vehículo de estudio real (libresco) de la literatura”. El ingenio lego de los autores locales se desbordará en burlas (¿el taller?, voy, voy, pos ni que fuera carpintería –risas-). Posteriormente, algunos de los talleres serán blanco de los ataques de grupos feministas-lésbicos. En fin, a los talleres les llueve duro y tupido. 

Un momento por favor

Para el chavo que pertenecía al taller, en cambio, la experiencia significaba (entre otras mil cosas): la posibilidad de confraternizar con otros de su misma causa, y de adquirir conocimientos rudimentarios de-la-literatura, y de crear una parcela de amigos y espacios que le permitieran formar un núcleo de respuestas a la crítica social. Eran los amigos, las lecturas de Rayuela, las disquisiciones acerca del viejo Borges, las papalinas evocativas, el reve más o menos literaturizado, la sensación de pertenencia, la posibilidad de “eternizar” nimiedades, la fe en un propósito, la vuelta al corazón de las utopías, la formación de una comunidad en constante diálogo neurotizado, y las publicaciones (benditas publicaciones que llegaban a completar el cuadernillo o el libro).

Al coordinador del taller se le veía como el promotor, el master cultural, el sospechosamente dedicado a ayudar al prójimo, el misionero de una fe cínica pero generosa, el detentador de efímeros poderes que al fin de cuentas nadie reconocería, el apasionado defensor de posibilidades (promesas literarias y tardías esperanzas), el viajero condenado a celebrar la parcela cultural que le tocó como destino-manifiesto- patria-chica (y ni moco), el San Juan Bautista ungido al carruaje de la literatura (carruaje que miles como él empujan y sólo unos cuantos la disfrutan desde arriba).

Otra vez: el tallerista es la promesa literaria que puede confirmar públicamente las ventajas del cepilleo literario, el embajador a contrapelo de su taller-incubadora, el pírrico potencial, el parricida emboscado, el miembro (eeeeh) activo de un culto colectivo a la literatura como fuente de inspiración, el aspirante al status merecido, el amigo de complicadas complicidades,  lector a medias de todo, el angustiado lector de metas que como dice el poeta, se quiebran al cabo de la tercera publicación (si nos ponemos pesimistas, claro).

La formación de la Segunda Promoción

En 1980 nace el Taller de Literatura del INBA, coordinado por el maestro David Ojeda. Al principio se integran Miguel Ángel Chávez, Ricardo Morales y Jorge Humberto Chávez, un par de años después, se integran: Alonso Lastra, José Manuel García, Willivaldo Delgadillo, Joaquín Cosío, Marco Antonio García y Rosario Sanmiguel. Por los siguientes cinco años, habrá sesiones regulares (por lo menos una vez al mes). David Ojeda vendrá desde San Luis a coordinar los trabajos de aquellos jóvenes. La amistad fue tejiendo su darwinismo jarárquico: los amigos eran los amigos: David y Jorge, David y Miguel Ángel, David y Ricardo. Y los talleristas eran los talleristas.

Pero no por ello, los integrantes (que conformaban la Segunda Promoción) dejaron de convertirse en una verdadera Generación: compartimos el mismo espacio, casi todos éramos de los años cincuenta (o principio de los sesenta). Hubo una gran amistad (que tuvo sus desencuentros). Hubo complicidades en proyectos culturales (la revista Nod, las lecturas públicas, los viajes a Albuquerque y a otras ciudades. Se mantuvo siempre una actitud más o menos cínica (las bromas literarias eran cosa cotidiana), contestataria (los escritores locales de la generación anterior representaban para nosotros el humor involuntario; paradójicamente, algunos de ellos fueron al pasar el tiempo, nuestros mentores en diferentes espacios culturales). Veíamos a la literatura como una respuesta existencial, un oficio, una religión, una propiedad ganada en la crítica, la autocrítica y el trabajo talleril. No pocos escritores pasaron por el Taller y se fueron enojados (Jesús Vázquez) o asustados (Pilo Galindo), o frustrados por ser tan maletas (aquí poner los nombres de los que así como llegaron se fueron). La acumulación de premios por parte de Jorge Humberto Chávez (apoyado cien por ciento por nuestro Miguel Donoso Pareja, que fue David Ojeda), y las publicaciones de Miguel Ángel fueron un estímulo para todos. Curiosamente no buscábamos la publicación, sino la creación (intuitiva casi) de un proyecto cultural que quiso consolidarse en la revista Nod (que se redujo a tres o cuatro números mal distribuidos; el último de ellos fue “expropiado” por una facción del Taller (ya muy dividido al final de su existencia).

El Taller del maestro Ojeda existió por siete años (de 1980 a 1987). Fue una vida demasiado larga. Los expertos le dan a los talleres una vida regular de tres años; cuatro o más convierte a sus integrantes en co-dependientes de su coordinador. Pero el Taller del INBA en Ciudad Juárez vivió siete. Tiempo más que suficiente para definir a cada miembro: Jorge Humberto fue el beneficiario directo de Ojeda: publicado, premiado, y heredero del Taller del INBA. Con el tiempo se asoció con el maestro Enrique Cortazar para iniciar proyectos como los Encuentros nacionales de poetas. Se convirtió en un verdadero promotor cultural, y un poeta reconocido por su calidad. Miguel Ángel Chávez, siguió publicando libros de poesía, luego, pasó al periodismo cultural y al periodismo (digamos) comercial y de opinión; su mentor fue el periodista Elías Montañez. José Manuel García (servidor), se dedicó a la academia (desde 1984), y tuvo como amigo de proyectos a Ricardo Aguilar. Willivaldo Delgadillo se dedicó al activismo cultural (la “toma del INBA” fue un momento -“su” momento- importante en este sentido), y demostró ser buen novelista (lento pero seguro) y reconstructor de la historia de nuestra ciudad (asociado con Miguel Ángel Berumen). Joaquín Cosío, por su parte, se dedicó al teatro y a la dramaturgia, trabajó en la UACJ y asoció su nombre en no pocas ocasiones con el nombre de Ysla Campbell. Marco Antonio García se dedicó a la promoción editorial (junto con Willivaldo) y al apoyo de escritores jóvenes; sobre todo, García se ha dedicado a la actuación. Rosario Sanmiguel, por su parte, se unió (tardíamente) a la academia, y ha sido promotora editorial, y se ha dedicado al periodismo cultural (mediante la coordinación de revistas literarias). Por último están Alonso Lastra (eligió vivir en el anonimato, separarse de todo el mundillo literario local) y Jose Luis Soto (que radica permanentemente en Albuquerque).

PERO decía yo que el ciclo del primer Taller Literario se inició en el otoño de 1980 y terminó en 1987, cuando el maestro Ojeda declaró clausurado el taller y salieron “graduados” (digámoslo así) y felices (divididos y peleados) los talleristas de la primera promoción. Algunos tuvieron suerte en materia de publicaciones y de premios; a otros, regular, y otros han preferido el sabroso anonimato. Repito: sin hacer a un lado las diferencias entre los talleristas “de Ojeda”, podemos hablar de una verdadera generación de escritores, yo la bauticé hace unos años atrás como la “Generación de NOD” (por la revista del Taller). 

La continuidad de los talleristas

El poeta que hereda el Taller Literario del INBA es Jorge Humberto Chávez. Jorge se encargará del Tallereo por espacio de once años, de 1988 a 1999. Este Taller (o promociones de talleres) tuvo diversos ciclos y diferentes miembros. En él surgieron poetas como Agustín García, Carmen Amato (aunque Carmen ha estado prácticamente en todos los talleres literarios de nuestra ciudad), Edgar Rincón Luna, y César Silva (entre otros). 

Por alguna extraña circunstancia de la vida, Jorge Humberto Chávez me pasó la “estafeta” de la coordinación del Taller del INBA en el año 2000. De hecho, fue un poco antes, en 1999 cuado fui invitado por Jorge Humberto Chávez a coordinar algunas sesiones del Taller del INBA. 

Asistí a 5 reuniones, así pude conocer más a Edgar Rincón Luna, César Silva, Jorge López Landó, Juan Pablo Santana y a Lily Olivas. Mi coordinación del Taller coincidió con otro proyecto cultural que en esos días apenas andábamos planeando: el suplemento literario “Armario” de la revista Semanario. Una cosa ayudó a la otra.

Así, desde enero del 2000 he viajado cada 15 días desde Las Cruces, Nuevo México, (casi 100 millas de ida y vuelta) a Ciudad Juárez. La vida del taller tienen sus encantos: se trabaja con nuevas generaciones, hay proyectos que cristalizan rápidamente (aunque algunos se quiebren, ni modo) y se mantiene viva la tradición talleril.

(Recordemos).- La primera reunión del Taller coordinado por mí, fue el día 29 de enero del 2000. Acudieron 10 de los 13 solicitantes. Hablé acerca de mi método de trabajo y las metas que teníamos a corto y largo plazo. Les expliqué a cada becario sus responsabilidades: Traer a cada reunión, por lo menos, un texto con fotocopias para todos. Cada tallerista leerá a su turno, y luego escuchará (en silencio y sin tomar una postura defensiva) las críticas o sugerencias que se le hagan a su trabajo. Aceptará las sugerencias que mejor le ayuden, y se encargará posteriormente de cepillar y limpiar su texto. 

La experiencia duró hasta el verano del 2002. Cuando el grupo se redujo a cuatro miembros: Jorge López Landó (maestro bilingüe), Mauricio Rodríguez (periodista), Juan Pablo Santana (administrador), y Ruth Elizabeth (secretaria). Fue una gran experiencia: participaron en lecturas que organizó Amato en el Segundo y Tercer Encuentro(s) de Poetas en Ciudad Juárez (años 2001, 2002). Fueron publicados en el suplemento Armario (y publicados en dos cuadernillos), y en las Memorias del Segundo Encuentro de Poetas. Una magnífica cuentista que se retiró para atender sus negocios (Yuvia Chairez) fue publicada en la revista Fronteras. Maury obtuvo la Beca “Alfaro Siqueiros” y luego la publicación de su libro Zero Bordernald (2002).

Al terminar el ciclo del Taller “Laesta” (que duró casi dos años y medio: de principios del 2000 a mediados del 2002), se inició el del Taller “Del corazón Verde (un lugar común)”. En él hay prosistas (Cristina Juárez, Hiram Rodríguez Reyes, Emma Vázquez Ríos), poetas (Osvaldo Orgaz Meléndez, Susana Chávez –que ya salió del taller-), y escritores que practican ambos géneros (Ruth Elizabeth González Ramos, y Blas García Flores).

Son talleristas que han mantenido constancia en el trabajo, en la asistencia (que a veces por razones circunstanciales, ya se sabe, es difícil mantener), en la producción literaria (en estos casos cada quien tiene su ritmo y su musa), y en la camaradería (parece que el punto de reunión y retiro espiritual sigue siendo un antro de vicio etílico muy popular).

El Taller “Laesta” fue promotor de tres excelentes poetas: Jorge López Landó, Mauricio Rodríguez, y Juan Pablo Santana (nombrados en orden alfabético). La nueva promoción la constituyen escritores con propuestas muy interesantes (me refiero a Susana Chávez, Osvaldo Ogaz, Blas García Flores, y Cristina Juárez Díaz de León), junto con escritores que inician sus primeros pasos en la literatura.

La idea es continuar la herencia dejada por David Ojeda, no malograr este esfuerzo de años, trabajar para que se formen nuevos poetas, nuevos críticos, nuevos cronistas, nuevos prosistas. El trabajo es difícil, el darwinismo estético se impone al final de día (por no decir “al final de la jornada”: es un lugar común y qué horror, no) la suma de reduce a unos cuantos. 

¿Para qué sirve un taller literario? En nuestro caso, el Taller Literario del Museo de Arte del INBA de Ciudad Juárez, en sus 23 años de vida ha servido para crear buenos lectores, un puñado de excelentes poetas, y otro puñado de promotores culturales. Lectores, autores y promotores han creado a su vez otros talleres, revistas literarias, suplementos culturales, y encuentros nacionales para que otros escritores, tal vez talleristas jóvenes, recién antologados, o publicados en Tierra Adentro o la editorial más próxima al bolsillo o al corazón. Sirve para establecer comunicación, intercambio de libros, amistades, gustos, acuerdos, mutuas fascinaciones o francos desencuentros. Un Taller (bien manejado) es un semillero de posibilidades (que no de promesas) a corto, mediano y largo, larguísimo plazo. Quién apueste por los talleres estará apostando por la organización de los creadores en metas más o menos ambiciosas: leer, escribir, publicar, o sus extremos: convertirse en buscapremios, o maquinitas de publicar cosas buenas, malas, regulares.

En caso de dudas, recuerde usted: El Taller de arte forma pintores; el Taller Literario, se supone, debe formar escritores. Lo demás es una ganancia demasiado extra (ordinaria).

Y ahora… presentación de becarios

Yuvia Hernández Cháirez.- Nació en Cd.Juárez el primero de septiembre de 1977. Es Médico Veterinaria Zootecnisista por la UACJ. Ha publicado en EL DIARIO, LA CALORÍA (revista de la Carreta de Nutrición), en ARMARIO (número 12 y 32), en los dos CUADERNILLOS DE ARMARIO (11 de mayo y 24 de junio). También en el libro MEMORIAS DEL SEGUNDO ENCUENTRO DE POETAS EN CD. JUÁREZ. UACJ, ICHICULT (2000), y en la revista FRONTERAS (número 18; otoño del 2000). Ha leído en diversos foros, unos promovidos o apoyados por el Ayuntamiento juarense o por el INBA/ICHICULT. Antes de ser tallerista, participó en el SEGUNDO “ENCUENTRO DE POETAS EN CD. JUÁREZ; luego como becaria del Taller, estuvo en el TERCER “ENCUENTRO DE POETAS EN CD. JUÁREZ.

Jorge López Landó: Nació el 26 de diciembre de 1973 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UACH. Diplomado en Recursos Humanos por el Insituto Tecnológico de Monterrey, Campus Juárez. JLL es traductor e maestro de inglés.

Jorge ha publicado en EL HOCICÓN NOCTURNO (Tijuana 1993), PALABRAS (números 1 y 4; UACH, 1994), ARMARIO (número 11; mayo 2000 y número 38; noviembre 2000), y en los dos CUADERNILLOS de ARMARIO.

Juan Pablo Santana: Nació en Cd. Juárez el 23 de junio de 1972. Tallerista del INBA desde 1998. Es Licenciado en Administración de Empresas. Fue becario del ITESM. Ha publicado reseña de cuento. En 1989 y 1990 obtiene (respectivamente) el segundo y primer lugar en el Concurso de Colegios de Bachilleres en el género del cuento. Participa en el III Encuentro de Poetas en Cd. Juárez del 11 al 13 de mayo del 2000. Así como en la lectura de poesía del día 9 de junio, auspiciada por el INBA/ICHICULT, y en la lectura del 24 de junio de “Arte en el Parque”, auspiciado por el H. Ayuntamiento de Juárez, Administración 1998-2001. Otras publicaciones recientes: “Las páginas bien dobladas”. CUADERNILLOS de ARM@RIO 1 (11 mayo 2000). “No tanto como el amor”, “¿Te vas?”, “Te perdí”. ARM@RIO 15 (12 junio 2000). ”Las páginas bien dobladas”. CUADERNILLOS de ARM@RIO 2 (24 junio 2000). Además, Santana es conocedor de textos bíblicos, biografías de panistas, administrador de dineros y razoñador certificado.

Mauricio Rodríguez: Nació el 30 de julio de 1975 en Torreón, Coahuila. Es periodista. Reportero del periódico NORTE de Cd. Juárez. Ha participado en el III Encuentro de Poetas en Cd. Juárez (11 al 13 de mayo del 2000), en la “Feria Binacional del Libro” Museo de Arte e Historia del INBA (Cd. Juárez, diciembre 2000). Ha publicado en  ARMARIO 11 (8 mayo 2000) y ARMARIO 2 (24 junio 2000). También en el CUADERNILLOS de ARM@RIO.1 (11 mayo 2000).

Patricia Arellano: Nació en Ciudad Juárez en 1974, es egresada de la Carrera de Ciencias de la Comunicación en la UACH y además es actriz de teatro. Trabajó como coeditora de secciones cultural del periódico El Mexicano. Actualmente es promotora Cultural por el ICHICULT.

Blas García Flores: El Blas García profesionista: Primero que nada, nació en una colonia del Poniente de Ciudad Juárez un 21 de agosto de 1975. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (Campus Juárez). Estudiante del  Diplomado en Géneros Literarios por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Actualmente es Asesor Técnico del ICHICULT en Ciudad Juárez y ha publicado en Armario (números 127, 143, 145, 146).

Osvaldo Ogaz Meléndez.- Nació en Ciudad Juárez Chihuahua un 10 de enero de 1976, tiene sus 25 jóvenes años. Es Licenciado,  (LIC) en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (Campus Juárez). Trabaja en la Escuela de Mejoramiento Social para Menores “México”, donde ha dirigido (entre otras actividades culturales) cursos de poesía. Ha publicado en Armario, sus sonetos aparecerán en una antología preparada por Gabriela Borunda.

Marco Gallardo Olvera.- Estudiante de Sociología en la Universidad Autónoma de Coahuila. Nació en Torreón, Coahuila un 22 de marzo de 1978. Ha publicado en Armario varios de sus cuentos. También escribe poesía.

Ruth Elizabeth Gónzalez Ramos.-  Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (Campus Juárez). Ha escrito artículos para la revista política Cuarto Poder (años 1993-1994). Participó en la última etapa del Taller Literario “LAESTA”. Ha publicado en el periódico El Diario de Juárez y en el suplemento cultural Armario (número 128); Ruth es juarense y nació aquel al año de 1973.

Cristina Juárez Díaz de León.-  Nació en Ciudad Juárez un 15 de marzo de 1983, obtuvo el Primer lugar en concurso de carta romántica 1999 en ITESM,  Campus Juárez. Ha publicado en el Cimarrón, marzo y abril del 2001. En www.latecla.com.mx, el semanario Ya!, en Armario (144, 151). Y participó en el Taller de cuento fantástico en 2002 (coordinado por Eugenio Aguirre) impartido en el Museo del INBA en Ciudad Juárez.

Hiram Rodríguez Reyes.- Nació en la ciudad de Chihuahua en 1974. Es Licenciado en Contaduría por el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez. Estudia Guitarra Clásica desde 1993. Ha dado varios conciertos. Y ha publicado varios relatos en Armario.

Emma Vázquez Ríos.-  Licenciada en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional. Desde hace 15 años se dedica a la docencia. Es coordinadora de Sala de Lectura del ICHICULT. Ha publicado en Armario.

(Martes 22 de febrero de 2005)

Ciudad de cierto, río
Antología del Taller Literarios INBA/ICHICULT
en Ciudad Juárez 2000-2004José Manuel García-García (compilador)
Instituto Chihuahuense de la Cultura
y Doble Hélice Ediciones, 1a. ed., 2004

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