martes , 6 diciembre 2022
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La defensa contra la desinformación

Francia admitió que difunde mentiras para combatir la desinformación en las redes. “Otras democracias también deberían reconocerlo”, según The Washington Post. El periódico advierte sobre los riesgos de “luchar contra las falsedades con falsedades” y que los usuarios confíen aún menos en lo que leen.

El Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia presentó una “Doctrina militar de guerra de influencia informática” para detectar y contrarrestar ataques contra las fuerzas francesas, ante la proliferación de información falsa en las redes sociales.

“El campo de la información es un lugar de competencia estratégica” donde “la información falsa, manipulada o subvertida es un arma”, dijo la ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, el miércoles 20 de octubre de 2021

El objetivo de la nueva doctrina “es detectar, identificar y contrarrestar ataques contra las fuerzas francesas … pero también realizar acciones ofensivas de ciberinfluencia en el marco de esta guerra de la información”, según el medio parisino.

La estrategia anunciada por Francia ha generado un amplio debate en la comunidad internacional.

“La propaganda siempre ha sido un arma de guerra. En la era de las redes sociales, donde las noticias falsas se difunden instantánea y masivamente en el ciberespacio, esta arma es más formidable que nunca”, publicó LeParisien.

De acuerdo con un editorial de The Washington Post publicado el lunes 15 de noviembre de 2021, la ministra francesa Florence Parly “tiene razón en que la desinformación es un arma”.

“La pregunta es si su país y otros similares deberían poder usarla”, reflexiona el periódico.

En el invierno de 2020, Facebook eliminó información “sobre dos operaciones de influencia extranjera opuestas en la República Centroafricana: una de Rusia, un sospechoso habitual, y otra, para sorpresa de algunos espectadores, de Francia”, recuerda el medio.

Según el Post, “las democracias se han reprimido públicamente, y de manera santurrona, ante la intromisión electoral de los estados autoritarios más comúnmente asociados con tales actos ilícitos”.

Sin embargo, “la realidad es que las mentiras patrocinadas por el estado han sido durante mucho tiempo una herramienta en la lucha geopolítica para la mayoría de las naciones, incluida la nuestra, Estados Unidos, especialmente en tiempos de conflicto. Los supuestos buenos no suelen reconocerlo”.

La admisión de Francia de que efectivamente lleva a cabo operaciones de influencia, entonces, es significativa, y el diálogo entre gobiernos de ideas afines es esencial.

Francia afirma que su desinformación no es la desinformación de Rusia o de China o Irán, según un documento de estrategia de defensa publicado recientemente.

El Ejército francés insiste en que puede llevar a cabo estas medidas activas de manera conforme al derecho internacional, “estrictamente limitado” al contexto militar. La doctrina promete “respeto por la no interferencia en tiempos de paz”.

“La razón es tentadora: permitir que sólo terroristas y regímenes sin ley exploten estas técnicas les da a los malos actores una ventaja sobre aquellos que se dedican exclusivamente a la defensa”, de acuerdo con el Post.

Si los ciudadanos responsables pueden valerse de los mismos métodos, pueden, en palabras de la ministra Parly, “ganar sin luchar”.

No obstante, existen amplias razones para ser cautelosos, expone el editorial publicado el lunes 15 de noviembre de 2021.

“El mundo no debería querer embarcarse en una carrera de armamentos de información”, afirma.

“Combatir fuego con fuego en este caso significa luchar contra las falsedades con falsedades y garantizar una Internet en la que los usuarios puedan confiar aún menos en lo que leen”, agrega.

Credibilidad de las democracias en riesgo

Para The Washington Post, “las democracias arriesgan su credibilidad al luchar por elecciones libres y justas en casa cuando socavan esas mismas características en contiendas en el extranjero”.

Las democracias también arriesgan su credibilidad cuando piden a los sitios de redes sociales que eliminen las operaciones de influencia de los adversarios.

“Es muy posible que haya reglas que protejan contra estos daños sin ceder todo el territorio digital a los más despiadados, pero trazar estas líneas de manera brillante no es fácil”, indica.

“Con su franqueza –según el Post–, Francia ha invitado a una conversación. Hay un lugar perfecto para continuar”.

La Cumbre para la Democracia del presidente Joe Biden, programada para realizarse en diciembre, reunirá a naciones comprometidas con la apertura, la honestidad y los derechos humanos.

“La defensa contra la desinformación seguramente estará en la agenda, pero la desinformación como ofensa también debería estarlo”, propone. La respuesta puede ser proceder con cuidado o la respuesta puede ser no proceder en absoluto. Pero Estados Unidos y sus aliados no pueden averiguarlo sin hacer la pregunta en primer lugar, señala el Post.

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